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communication in
educational task: basic problems
LA communication dans l'ensegnement: problèmes basiques
Redactor:
Jaime Llacuna Morera
Doctor en Filosofía y Letras
CENTRO NACIONAL DE
CONDICIONES DE TRABAJO - BARCELONA
Introducción
Pretendemos dar de
forma esquemática y concisa los tres grandes problemas de comunicación
que pueden plantearse en una situación de enseñanza. Básicamente estos
problemas afectan, como es lógico, a la relación profesor-alumno y
derivan en una disminución notable de la eficacia docente. Tales
problemas son consecuencia de la estructura propia de la comunicación
humana, por lo que no son exclusivos de una situación docente, si bien
en ella se incrementan y pueden llegar a anularla totalmente.
Se pretende también
indicar, de forma somera, las técnicas que podrían paliar de alguna
forma la pérdida de eficacia docente originada por tales problemas. Es
importante destacar la oportunidad de esta breve indicación práctica
fundamentalmente por estas razones:
-
Los problemas que
afectan a la relación comunicativa en un proceso de enseñanza se dan
de forma particular en alumnos adultos, que suelen ser los alumnos
habituales de la formación en Condiciones de Trabajo.
-
Suelen ser problemas
"marginados", en ocasiones por desconocimiento y en otras por no
darles la importancia que verdaderamente tienen.
-
Se incrementan cuando
el profesores un profesional no preparado específicamente para la
labor docente y que desempeña ocasionalmente esta tarea.
-
Se acrecentan también
cuando las situaciones docentes son relativamente cortas en el
tiempo (charlas de un día, cursos de una semana, etc.), dado que se
exige una eficacia muy alta en un tiempo muy corto.
-
Estos problemas se
convierten en verdaderos negadores de la acción docente en sesiones
cuyo objetivo es fundamentalmente "afectivo", es decir: cambio de
actitudes, toma de conciencia sobre algún tema particular, necesidad
de tomar decisiones a corto plazo, etc.
Esquema de la
comunicación humana
Deberíamos distinguir
en principio dos grandes posibilidades comunicativas:

Indicaremos que esta
división es puramente formal y que en la práctica comunicativa suelen
darse simultáneamente tanto una como otra, es decir: "hablarnos"
usando signos codificados, pero utilizando una entonación particular,
un "tono" de comunicación, una gesticulación propia de cada
comunicante, etc. simultáneamente a la emisión de los signos.
Esta situación en la
que resulta materialmente imposible separar una forma de la otra o,
mejor dicho, que una se dé "dentro" de la otra, es de gran importancia
para el tema que tratamos, dado que el receptor
"decodificará-interpretará» tanto una como la otra, pudiendo darse el
caso que una potencie o niegue a la otra.

Por poner un ejemplo,
diríamos que un profesor puede emitir una estructura de signos
lingüísticos ordenada (una frase, por ejemplo) y ello darse dentro de
una gesticulación "afectivamente" negadora de lo dicho (tanto por que
no favorezca lo transmitido como porque lo contradiga). En esta
situación el profesor puede creer, erróneamente, que el alumno
entiende con exactitud lo que está enunciando y no ser así porque el
"contexto" en el que se está emitiendo niegue particularmente el
hecho.
Un ejemplo muy
frecuente puede ser la emisión de signos (hablar, por ejemplo) en un
"tono" afectivo que genere en el receptor un cierto rechazo anulador
de la eficacia comunicativa.
En el estricto campo de
la comunicación codificada, el esquema de la misma sería el que se
indica en el cuadro 1.
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Cuadro 1 |
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La percepción de la
realidad que el hombre hace desde el mismo momento de su nacimiento, a
través de la experiencia sensitiva, crea en él un cúmulo de
"recuerdos" indiscriminados (denominado "continuum"). Este cúmulo de
recuerdos es "compartimentado" en situaciones similares (es decir: de
la experiencia de ver muchos árboles el hombre genera la idea de
"árbol" como "denominador común" de todas ellas).
Este "denominador
común" sufre un proceso de "significación", es decir: se atribuye a él
un SIGNO perteneciente al CÓDIGO de la lengua. (Ese signo es,
evidentemente, la palabra ÁRBOL).
Esto ocurre tanto para
las experiencias estrictamente materiales (sustantivos concretos),
como para experiencias atributivas o de acción (adjetivos-adverbios y
verbos). Los signos así originados en el emisor son convertidos en una
expresión gráfica o fonética (palabra escrita, palabra "hablada") en
virtud de un estímulo capaz de originar el deseo comunicativo.
Estos signos, a través
de sus dos posibles formas, "discurren" por un CANAL (papel,
atmósfera, hilo conductor, etc.) hasta llegar a los órganos receptivos
de un nuevo individuo quien, a la inversa, reproducirá el proceso
hasta llegar a sus experiencias concretas de la realidad aludidas por
el signo recibido.
El problema del canal
comunicativo
Del esquema que
anteriormente hemos visto se deducen ya los tres problemas básicos de
cualquier situación comunicativa y, especialmente, de la situación
docente.
El primero de ellos
está generado por la absoluta necesidad de que el CANAL comunicativo
sea físico. Puede tratarse simplemente de la atmósfera a través de la
cual se propagan los sonidos significativos, del papel en el que se
escriben los signos gráficos, del hilo telefónico, etc. Lo cierto es
que, en consecuencia, cualquier anormalidad que se dé en el canal
afecta fundamentalmente a la comunicación en tanto la niega o la
distorsiona.
En la situación docente
este problema es especialmente importante, teniendo en cuenta que en
ella se da el canal deforma muy particular (existencia de más de un
receptor, condiciones de diseño físico del lugar de impartición, mayor
duración de la situación comunicativa, etc.).
En esta situación se
supone que lo que hemos denominado "canal" comunicativo es la
totalidad del ambiente físico en el que se da el proceso; este
ambiente puede estar afectado por:
-
Ruidos ajenos al
proceso.
-
Situación térmica
distorsionadora del confort.
-
Diseño poco
ergonómico de sillas y mesas.
-
Impartición de clases
en locales no preparados para ello (locales muy amplios donde la voz
llega mal y se dispersa, muy pequeños en los que se acentúa el
cansancio, locales poco "acojedores" o, simplemente, impartición de
clases en obras o talleres donde el ruido niega la capacidad de
concentración necesaria).
-
Iluminación
deficiente o excesiva.
-
Dificultades de
emisión por parte del profesor (potencia de voz inadecuada).
-
Distorsión
comunicativa por existencia de un número excesivo de complementos de
enseñanza (aquí entraríamos en la posibilidad negadora de un cúmulo
de "aparatos" docentes que en lugar de facilitar distorsionan la
comunicación).
-
Fatiga del profesor
y/o los alumnos.
-
Excesivo número de
alumnos (intentar no sobrepasar la barrera de los 30).
-
Horarios irregulares
(enseñanza en horarios en los que el alumno está cansado).
-
Alumnos que hablan
entre ellos fuera del momento en el que esto es apropiado.
Algunas de estas
circunstancias no pertenecerían, hablando en purismo, al estricto
campo del canal comunicativo. Aquí utilizamos el término en una
versión muy amplia, entendiendo por ello todo lo que afecte a la
situación física en la que se da el proceso.
Naturalmente, alguna de
estas circunstancias pueden afectar a otros problemas de la
comunicación que analizaremos más adelante.
Problemas del canal
comunicativo se dan también en el caso en que éste es el soporte
gráfico del signo; básicamente se trata de aquellos casos en los que
utilizamos la comunicación escrita.
Distorsionan la
comunicación:
-
Impresiones gráficas
mal elaboradas, borrosas, de tamaño difícil de leer, mal
compaginadas (ejemplo: la entrega a los alumnos de "fotocopias"
deficientes).
-
Diseño de
"transparencias" y diapositivas no adecuadas al espacio en el que se
utilizarán (suele ser frecuente hallar "transparencias"
materialmente ilegibles, tanto por el tamaño de las letras como por
el cúmulo abusivo de información que pretende introducirse en
ellas).
-
Distorsionan también
la comunicación escrita las irregularidades léxicas, morfológicas y
sintácticas que producen en el alumno ya no sólo fatiga, sino
también errores de interpretación.
-
Es un problema
fundamental de "forma" la frecuente falta de "diseño" pedagógico de
las comunicaciones escritas. Debemos tener en cuenta que cuando
utilizamos este tipo de comunicación lo hacemos, básicamente, para
proporcionar al alumno datos para el recuerdo y para la
estructuración mental del contenido temático, ello quiere decir que
es fundamental la forma del documento: esquemas, subrayados,
recuadros, etc.
Tal como decíamos al
hablar de la comunicación verbal, también aquí estamos interpretando
el concepto "canal" en un sentido muy amplio, abarcando en él lo
relativo a la forma "material" de la comunicación.
El problema del código
lingüístico
Ya veíamos en el
esquema básico de la comunicación que el CÓDIGO lingüístico es el
conjunto de signos de una determinada lengua. También veíamos como el
hombre "selecciona" un signo concreto en tanto en él halla la
expresión más cercana a su experiencia particular, pero es lógico
suponer que el signo lingüístico no cubre en su totalidad el contenido
que realmente desea expresar.
Las experiencias
particulares del emisor sobre los árboles, (fig. 1) por poner un
ejemplo, determinan, como ya decíamos, un "denominador común" del
concepto "árbol" que sin duda será diferente del originado por el
receptor, dado que las experiencias de éste son forzosamente
diferentes de las del primero. A pesar de ello, el código sólo dispone
de una palabra tanto para uno como para otro.

Fig. 1
Naturalmente, el
"concepto" "árbol" del emisor se acercará más al del receptor en tanto
las experiencias de los dos hayan sido similares y, en consecuencia,
se alejarán (incluso pueden llegar a ser materialmente diferentes) si
las dos experiencias concretas son, muy distantes.
Podríamos hablar de
tres posibilidades:

Se superponen
totalmente.
Esto es prácticamente
imposible. Sería necesario que la experiencia del emisor fuera
exactamente la misma que la del receptor.
Puede darse en lo que
denominamos "lenguaje científico", es decir, en aquel en el que
previamente nos hemos puesto de acuerdo en definir los campos
semánticos. (Ej: denominaciones botánicas, fórmulas químicas, etc).

Es la situación normal
comunicativa. (En consecuencia, es la situación NORMAL de una
situación docente).
El emisor emite un
signo cargado con "su" particular experiencia (carga semántica del
emisor); el receptor decodifica ese signo según "su" experiencia
(carga semántica del receptor); únicamente se están "entendiendo" en
la intersección de las dos.
Normalmente, la
intersección será mayor a medida que consigamos que las experiencias
se carguen o utilizando TÉCNICAS COMUNICATIVAS que amplíen las cargas
semánticas de ambas, de manera que posean más datos de comprensión.
Es la situación normal
del "habla".

Esta situación equivale
a utilizar códigos diferentes (hablar en lenguas distintas), o a
utilizar signos lingüísticos que son desconocidos por el receptor
(aunque en teoría pertenezcan a la lengua que usa).
Es muy frecuente esta
situación en la enseñanza (y muy desconocida por los profesores). El
alumno no se atreve a preguntar el significado de determinados
términos usados por el profesor y éste no es capaz de "investigar" si
está siendo decodificado correctamente. Pueden darse situaciones en
las que uno y otro estén entendiendo cosas radicalmente diferentes
referidas al mismo signo.
A continuación se citan
los recursos lingüísticos y extralingüísticos para mejorar los
problemas derivados del código de la lengua:
En cuanto a la
selección de palabras (signos codificados)
-
Palabras de forma
breve.
-
Palabras de uso más
corriente.
-
Palabras de mayor
simpleza morfológica.
-
Palabras con mayor
capacidad semántica.
-
Utilización
preferente de palabras de una sola posible interpretación.
-
Utilización de
palabras fácilmente decodificables.
-
Definición de
"palabras-concepto" nuevas.
En cuanto a la
estructuración de los signos en una frase
-
Frases breves (de 10
a 15 palabras).
-
Correcta
estructuración sintáctica (normalizada).
-
Uso preferente de
puntos y aparte (lenguaje escrito).
-
Restricción de la
subordinación.
-
Linealidad
informativa.
-
Presentación.
-
Definición.
-
Análisis.
-
Problema planteado.
-
Posible dialéctica.
-
Solución.
En cuanto al uso de
otros signos complementarios
-
Gestos.
-
Complementos
didácticos escritos.
-
Esquemas.
-
Cuadros.
-
Resúmenes, etc.
-
Complementos
didácticos por imagen.
-
Fotografías.
-
Transparencias.
-
Diapositivas.
-
Vídeo.
-
Película, etc.
-
Complementos por
acercamiento de la realidad.
Para resumir lo dicho,
podríamos hacer referencia al "cono de la experiencia" de Dole en el
cual se citan las diversas posibilidades comunicativas que se dan en
una situación de enseñanza, jerarquizadas según el aporte semático y
el aumento progresivo de acercamiento a la total comprensión de emisor
y receptor.

Naturalmente la
posibilidad más cercana a esa comprensión se da en la presentación del
objeto real referenciado y la menor en la utilización del signo verbal
(que, por otra parte representa mayoritariamente la forma de
comunicarse en una situación didáctica).
El problema de la
"comunicación afectiva"
Una circunstancia que
viene a sumarse a los anteriores problemas es la necesidad de que la
comunicación "codificada" se dé en un contexto afectivo. Es decir: los
signos (y los complementos comunicativos de los que antes hablábamos)
adquieren forzosamente determinada FORMA, llámese "estilo", tono de la
voz, expresiones no altamente significativas en cuanto al contenido
comunicativo, gestos esporádicos, "apariencia" física del emisor,
grado de empatía entre emisor y receptor, etc.
Esta forma no está
necesariamente unida al contenido temático de lo que se pretende
comunicar pero sí lo está al propio acto de la comunicación. Por poner
un ejemplo: no es lo mismo que el concepto "árbol", tantas veces
tratado, se manifieste a través de un tono de aceptación y respeto al
receptor que en una expresión de autoritarismo y minusvaloración del
alumno.
El alumno (el receptor)
decodifica tanto el puro contenido semántico del signo como la forma
en la que éste viene dado. Hay, por lo tanto, dos decodificaciones
simultáneas del signo:

Puede hablarse de un
"lenguaje superficial" (decodificador del signo exento de
connotaciones) y de un "lenguaje profundo" (interpretación del signo
según la forma en la que viene transmitido).
En el lenguaje profundo
está encerrada toda la carga afectiva que el emisor transmite al
receptor.
Este problema es
especialmente importante en las situaciones docentes; situaciones en
las que de una manera específica el alumno está dispuesto a
interpretar, especialmente si se trata de alumnos adultos y de
situaciones muy concretas de enseñanza, cualquier manifestación del
profesor externa al puro mensaje.
Así, es muy fácil que
"decodifique" el tono de su voz, la "situación" a través de la que se
presenta frente al alumno (situación de "jefe", de persona que va a
"convencer" de algo según intereses particulares o institucionales, de
"experto" que viene a marcar directrices sin contar con ellos,
situación de "imposición", de "orden", de "mandato", etc.). El simple
hecho de negar, o no favorecer lo suficiente, la participación de los
alumnos puede ser interpretado como un "lenguaje profundo" a través
del cual se menosprecie o infravalore al receptor. Sería un defecto de
"forma", de "estilo" que modificaría radicalmente el contenido
codificado de los signos emitidos.

Tal como aquí
indicamos, el receptor puede dar una doble respuesta, por un lado
puede responder al signo (en casos en los que éste es "indudable" a
pesar de la forma que adquiera) y, simultáneamente, a la forma
(rechazando al profesor o a la propia situación de enseñanza). Pero en
muchas ocasiones la respuesta a la forma puede dominar a la primera,
incluso negarla a pesar de su inicial verosimilitud. En todo caso, lo
cierto es que, aunque no llegue a negarla, la eficacia docente
desciende en gran manera y, por otra parte, se potencian mecanismos de
defensa (tal como el "olvido") que neutralizan a la larga el recuerdo
de lo aprendido.
A continuación se citan
los recursos que favorecen la comunicación efectiva:
Serán recursos que
favorezcan la comunicación afectiva todos aquellos que tienden a crear
una situación empática entre el emisor y el receptor; es decir, todos
aquellos que generan una situación en la cual la comunicación se dé de
forma fluida y en la que exista verdadero intento de "dialogar"
(usando el término de P. Freire que resume, según él, cualquier método
de enseñanza de adultos).
Básicamente podríamos
resumirlos en:
-
Tono de voz, "estilo"
de acercamiento.
-
Dirigirse a los
alumnos en el momento de hablar (existen indicaciones que permiten
asegurar que es más eficaz la enseñanza en aquellos alumnos que se
sienten "mirados" por el profesor y que tienen conciencia de que se
le habla "a ellos").
-
Favorecer la
participación de los alumnos (y aceptar tal participación como
incitación al comentario del propio grupo).
-
Favorecer iniciativas
de los alumnos.
-
Preguntar (de forma
claramente sincera) si el tema se sigue fácilmente o es necesario
recapitular cualquier concepto.
-
Acercamiento del
alumno en los momentos de descanso (en los que, por otra parte,
suelen surgir temas y problemas olvidados en la clase).
-
Incitar discusiones
de grupo generadoras de estudios y comentarios a la clase en
general.
-
No "angustiar" al
alumno con "prisas" en la exposición o con el eterno miedo del
profesor de no tener tiempo para "explicarlo todo".
-
No regirse (salvo
problemas graves de horario) por programas que obliguen al profesor
a interrumpir discusiones que importan a todo el grupo.
-
No interrumpir
bruscamente manifestaciones personales de un alumno (si bien es
importante "reconducir" la situación hacia el tema de la clase, sin
que ello genere situaciones de tensión en quien manifestaba
experiencias propias).
-
No "fatigar" al
alumno con exposiciones superiores a una hora de duración (potenciar
descansos que, de una forma u otra, sean continuaciones "relajadas"
de la clase; es importante para ello dejar cuestiones preparadas
para que pueda hablarse de ellas fuera del estricto marco docente).
-
Crear una situación
"grupal" que incite al intercambio de opiniones incluso (y de forma
acentuada) fuera del aula entre los alumnos y entre ellos y el
profesor (éste, y muy especialmente en situaciones docentes con
adultos y dadas en sesiones muy puntuales, no debe "desaparecer" una
vez concluida la exposición, debe ofrecerse al diálogo extra-clase).
-
No amedrentar al
alumno con avisos de "examen" o evaluación como forma de motivarles
extrínsecamente.
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