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Travail de nuit et
travail posté: alimentation
Nighttime and shift work: nourishment
Redactora:
Silvia Nogareda Cuixart
Licenciada en Medicina y Cirugía
Especialista en Medicina de Empresa
CENTRO NACIONAL DE
CONDICIONES DE TRABAJO
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Los trabajos
en condiciones especiales requieren una actuación concreta en lo
que se refiere a aspectos nutricionales; en la
Nota Técnica Ambiente térmico y deshidratación se trató la
problemática que se presenta en los trabajos en ambientes
calurosos debido a la deshidratación.
El objetivo de
esta Nota es el análisis de la alimentación en trabajadores/as
que realizan trabajo a turnos o trabajo nocturno y sus
consecuencias. Se estudian conjuntamente ya que presentan la
misma problemática y las medidas preventivas a adoptar son las
mismas en ambos grupos. |
Introducción
El número de
trabajadores que efectúan tanto trabajo nocturno como trabajo a turnos
es considerable en los países industrializados y tiende a aumentar
progresivamente desde los últimos treinta años.
Las causas
determinantes de este fenómeno son de naturaleza técnica (exigencia de
continuidad del proceso), económica (rentabilizar al máximo la
inversión efectuada, competitividad, ajustarse a la demanda) y social
(reclamación de manera creciente de la continuidad de la prestación de
determinados servicios durante las veinticuatro horas del día).
Según la encuesta
nacional de condiciones de trabajo realizada por el Instituto Nacional
de Seguridad o Higiene en el Trabajo en el año 1987, un 9,8% de la
población trabaja en turno rotativo de mañana/tarde y un 6,4% lo hace
en turnos de mañana/tarde/noche. Esto nos da un total de un 16,2% que
equivale a algo más de un millón de personas. Un 0,5% de los
encuestados trabaja de noche, lo que supone más de 33.000 personas.
Hay que tener en cuenta que dicha encuesta se aplicó a una muestra de
4.000 trabajadores/as, representativa de una población de 6.620.536
individuos, afiliados al Régimen General de la Seguridad Social, sin
incluir a los pertenecientes a transporte aéreo y marítimo,
agricultura y ganadería, extracción de combustibles sólidos y aquellos
afiliados a otros Regímenes Especiales.
Estudios recientes
realizados por La Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones
de Vida y Trabajo, indican que el número de personas sometidas a este
horario en los países de la CEE ronda los 18 millones, que suponen un
20% de los ocupados en el sector industria. Las personas que trabajan
permanentemente de noche suman unos 6 millones (Tabla 1).
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Tabla 1: El
trabajo a turnos. Porcentajes de la población activa |
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Alteraciones causadas por el trabajo nocturno y el trabajo a turnos
Estos tipos de trabajo
conllevan unos determinados riesgos para la salud, potenciados por la
perturbación de las funciones psicofísicas debidas a la alteración del
ritmo circadiano, cuyas principales causas son los trastornos de sueño
y las modificaciones de los hábitos alimentarios (Figura 1).

Fig. 1: Principales
causas de alteración de las funciones psicofísicas
Algunos parámetros
biológicos, como la secreción endocrina, la tensión arterial, las
socreciones digestivas y urinarias, la frecuencia cardiaca, etc.,
funcionan más lentamente durante la noche, especialmente hacia las 23
horas de la madrugada (Figura 2). En estas horas de disposición mínima
para el trabajo, la persona se ve forzada a realizar un esfuerzo en
horas que serían de descanso (Figura 3).

Fig. 2: Ritmos
circadianos de parámetros fisiológicos
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Diuresis |
Duración del
sueño |
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Excreción de
adrenalina |
Excreción de
noradrenalina |
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Fig. 3: Ejemplos
de variaciones de distintos parámetros biológicos según sea el
sueño diurno o nocturno |
La desincronización
biorrítmica y sociorrítmica que se produce en estos tipos de trabajo
afectan principalmente al aparato digestivo y al sistema nervioso.
Además, este último puede potenciar a su vez los efectos negativos que
sufre el aparato digestivo.
Las consecuencias de la
interrupción de los ciclos circadianos digestivos vienen agravadas por
el hecho de que los trabajadores/as suelen comer a disgusto y con poco
apetito por no poder hacer la comida principal con la familia; a veces
se saltan alguna comida, especialmente en el trabajo a turnos (el
desayuno después del turno de noche).
Desde el punto de vista
nutricional, los alimentos están mal repartidos a lo largo de la
jornada y suelen ser de alto contenido calórico con abuso de la
ingesta de grasas; en el trabajo nocturno suele haber un aumento del
consumo de café, tabaco y excitantes para combatir el sueño (Tabla 2).
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Tabla 2: Factores
causantes de dispepsia |
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Las alteraciones más
frecuentes que pueden darse en estos tipos de trabajo son:
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Dispepsia.
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Gastritis.
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Colitis.
-
Pirosis (ardor de
estómago).
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Digestiones pesadas.
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Flatulencia.
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Úlcera de estómago.
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Aumento de
peso/obesidad por modificaciones cualitativas de los alimentos (más
grasas, bocadillos, alcohol, etc.) y cuantitativas (exceso de
lípidos y falta de glúcidos/hidratos de carbono) cuando el ritmo
metabólico es más bajo.
Recomendaciones
Cuando el trabajo a
turnos o nocturno es inevitable, se procurará aplicar las siguientes
medidas preventivas:
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Siguiendo la
clasificación de los alimentos en cuatro grupos realizada por la
FAO/OMS, para conseguir una dieta equilibrada se debería comer
diariamente dos raciones del grupo de la carne (carne, pescado,
huevos, leguminosas, frutos secos ...), dos raciones del grupo de la
leche y derivados (leche, mantequilla, queso ... ), cuatro del grupo
de las hortalizas y frutas y cuatro del grupo del pan y los
cereales. Todo ello debe repartirse a lo largo del día teniendo en
cuenta que cada comida debe incluir alimentos de estos cuatro
grupos.
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Si la empresa tiene
restaurante o cantina, es aconsejable que la alimentación sea
controlada por el especialista en nutrición.
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Dejar abierto a ser
posible, el restaurante de la empresa a fin de evitar que el
trabajador/a se alimente a base de comidas frías, bocadillos,
charcutería, etc.
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Aligerar el tipo de
comida, disminuyendo la cantidad de lípidos y reemplazando los
embutidos y fiambres por pollo frío, queso y fruta fresca.
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Desarrollar un plan
de educación sanitaria a fin de explicar a los interesados/as los
principios de una alimentación sana y modificar paulatinamente los
hábitos alimentarios.
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Efectuar un
reconocimiento médico previo encaminado a detectar antecedentes de
transtornos digestivos graves (colitis ulcerosa, ulcus
gastroduodenal), alteraciones importantes de sueño y personas con
enfermedades específicas como la epilepsia que puede desencadenarse
debido a la fatiga y a la privación de sueño y la diabetes que puede
verse agravada por alteraciones en los hábitos alimentarios.
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Tener en cuenta que
la inadaptación se detecta en los primeros meses, con lo que deberá
hacerse un seguimiento de estos trabajadores/as durante el primer
año a fin de prevenir la aparición de síntomas de no adaptación
(dispepsia, alteraciones nerviosas y/o de sueño, etc).
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Evitar la exposición
a estos tipos de trabajo en individuos menores de 25 años y mayores
de 50 años.
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Prever una pausa lo
suficientemente larga que permita tomar al menos una comida caliente
durante las horas de trabajo.
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Introducción de
pausas muy breves para mejorar el estado funcional del organismo, en
especial durante el trabajo nocturno.
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Reducir la carga de
trabajo por la noche, ya que se necesita un mayor esfuerzo para
conseguir los mismos resultados que durante el trabajo diurno.
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Procurar realizar la
comida principal en familia, a pesar de que hoy en día no es fácil
llevarlo a cabo, puesto que los dos miembros de la pareja suelen
trabajar y en ocasiones el domicilio queda lejos del centro laboral.
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Intentar adaptar el
turno al ciclo circadiano del individuo (se aconsejan cambios entre
las 6h. y las 7h. de la mañana, entre las 14h. y las 15h. de la
tarde y entre las 22h. y las 23h. de la noche).
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En el caso de trabajo
a turnos son preferibles las rotaciones cortas (cada dos/tres días).
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Después de dos o tres
turnos de noche consecutivos dar al menos una jornada completa de
descanso.
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Toda organización de
turnos debe prever fines de semana libres de al menos dos días
consecutivos.
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