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Premiers secours:
hémorragies et shock
First aid: Haemorrhages and shock
Redactores:
José Luis Moliné Marco
A.T.S.
Mª Dolores Solé Gómez
Especialista en Medicina del Trabajo
CENTRO NACIONAL DE
CONDICIONES DE TRABAJO
Introducción y
objetivo
Las hemorragias son
causa de emergencia médica, por lo que la actuación del socorrista
debe ser rápida y decidida, de lo contrario la oxigenación de los
tejidos se verá reducida o eliminada, produciendo la muerte de los
mismos.
Esta nota pretende
ofrecer unos conocimientos genera les sobre el Sistema Circulatorio y
unas técnicas de actuación para detener la pérdida de sangre de
cualquier trabajador que haya sufrido un accidente y en espera de la
llegada de los equipos de emergencia.
El sistema
circulatorio
El sistema circulatorio
tiene la función de transportar los nutrientes y el oxígeno a las
células del organismo, también es el responsable de mantener la
temperatura interna del cuerpo humano. Está compuesto por (ver fig. 1)
el corazón, los vasos sanguíneos y la sangre.

Fig. 1: Esquema de la
circulación sanguínea en el organismo. Circulación pulmonar
(oxigenación de la sangre); circulación general (distribución de la
sangre oxigenada a todo el organismo
El corazón es un
músculo que actúa de bomba, impulsando la sangre a través de los vasos
sanguíneos.
Los vasos sanguíneos
son los conductos por donde circula la sangre. Existen tres tipos de
vasos: (ver cuadro 1)
-
Arterias: son los
vasos que salen del corazón.
-
Venas: son los vasos
que van hacia el corazón.
-
Capilares: son los
vasos más pequeños responsables del intercambio gaseoso en tejidos y
órganos.
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Cuadro 1.
Diferencias más importantes entre venas y arterias |
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La sangre está
compuesta por una parte líquida, llama da plasma (de color acuoso) y
una parte sólida, formada por tres tipos de células:
-
hematíes:
responsables del transporte de oxígeno.
-
leucocitos: colaboran
en la defensa del organismo contra las infecciones.
-
plaquetas: favorecen
el proceso de coagulación.
Concepto de hemorragia
y clasificación
Denominamos hemorragia
a cualquier salida de sangre de sus cauces habituales (los vasos
sanguíneos). Existen dos tipos de clasificaciones, una atendiendo al
tipo de vaso que se ha roto, siendo ésta arterial, venosa o capilar y
otra atendiendo al destino final de la sangre, o dicho de otra forma:
¿a dónde va a parar la sangre que se pierde?. Atendiendo a este último
criterio, las hemorragias pueden ser: externas, internas y
exteriorizadas.
El objetivo del
socorrista es evitar la pérdida de sangre del accidentado, siempre que
ello sea posible. Existen casos en que siendo imposible controlar la
hemorragia, la actuación consistirá en evitar el empeoramiento del
estado de salud del lesionado, concretamente ante las hemorragias
internas y exteriorizadas.
Hemorragias
exteriorizadas
Son aquellas
hemorragias que siendo internas salen al exterior a través de un
orificio natural del cuerpo: oído, nariz, boca, ano y genitales.
Hemorragia de oído
Las hemorragias que
salen por el oído se llaman otorragias. Cuando la pérdida de sangre es
abundante y previamente ha existido un traumatismo (golpe) en la
cabeza, el origen de la hemorragia suele ser la fractura de la base
del cráneo.
En este caso la
actuación del socorrista va encaminada a facilitar la salida de sangre
de la cavidad craneal, pues de lo contrario, la masa encefálica sería
desplazada o comprimida por la invasión sanguínea, pudiendo ocasionar
lesiones irreversibles en el cerebro. Para facilitar la salida de
sangre, se debe colocar al accidentado en Posición Lateral de
Seguridad (P.L.S.), con el oído sangran te dirigido hacia el suelo y
siempre que se dominen las técnicas de movilización de traumáticos,
caso contrario es mejor no tocarlo. Control de signos vitales y
evacuación urgente hacia un Centro sanitario con servicio de
Neurología.
Hemorragias de nariz
Las hemorragias que
salen por la nariz se denominan epistaxis. El origen de estas
hemorragias es diverso, pueden ser producidas por un golpe, por un
desgaste de la mucosa nasal o como consecuencia de una patología en la
que la hemorragia sería un signo, como por ejemplo en el caso de la
hipertensión arterial (HTA).
Es cierto que muchas
personas consideran la epistaxis como un suceso normal, explicación
que el socorrista no debe aceptar, pues el ser humano no está
constituido para sangrar de forma habitual y «normal».
Para detener la
hemorragia, se debe efectuar una presión directa sobre la ventana
nasal sangrante y contra el tabique nasal, presión que se mantendrá
durante 5 minutos (de reloj). La cabeza debe inclinarse hacia
adelante, para evitar la posible inspiración de coágulos (ver la
técnica en la figura 2). Pasados los 5 minutos, se aliviará la
presión, con ello comprobaremos si la hemorragia ha cesado. En caso
contrario se introducirá una gasa moja da en agua oxigenada por la
fosa nasal sangrante (taponamiento anterior). Si la hemorragia no se
detiene se debe evacuar a un Centro sanitario con urgencia.

Fig. 2: Técnicas para
detener hemorragias de nariz (5 min.)
Hemorragias de la
boca
Cuando la hemorragia se
presenta en forma de vómito, puede tener su origen en el pulmón
(hemoptisis) o en el estómago (hematemesis). Es importante distinguir
su origen para así proceder a su correcto tratamiento, para ello hay
que tener en cuenta el siguiente cuadro: (ver cuadro 2)
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Cuadro 2. Diferencias y actuación ante vómitos de sangre de
origen respiratorio y digestivo. |
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Hemorragias del ano
Atendiendo al aspecto
en que se presentan las heces, podemos determinar el origen de estas
hemorragias. Son de origen digestivo cuando las heces son de color
negro (melenas) y de origen rectal cuando las heces se presentan con
sangre normal (rectorragia). Tanto en un caso como en el otro se
procederá a recomendar la consulta médica por personal especialista.
Hemorragias
vaginales
Durante el período de
gestación, la mujer no debe presentar ningún tipo de hemorragia
vaginal (metrorragia). Su presencia podría indicar la amenaza de
aborto, por lo que se debe conseguir un reposo absoluto (estirarla)
por parte de la mujer y evitar que siga perdiendo sangre. Para ello
colocaremos compresas externas sobre la vagina (sin introducir nada
dentro) y cruzándole los pies los elevaremos en espera de su traslado
en ambulancia a un Hospital.
Hemorragias externas
Son aquellas en las que
la sangre sale al exterior a través de una herida. Las hemorragias más
importantes se producirán en las extremidades, ya que son las partes
del cuerpo más expuestas a traumatismos de tipo laboral y es por donde
pasan las arterias de forma más superficial.
Los métodos que a
continuación se explican, sirven para coartar cualquier tipo de
hemorragia (arterial o venosa), aplicando cierta lógica según el
método, la forma y el lugar en donde se produce. Así, por ejemplo, el
torniquete sólo se aplicará en caso de hemorragias en extremidades.
A fin de controlar y
detener la emergencia (hemorragia), utilizaremos siempre tres métodos,
de forma escalonada, utilizando el siguiente en caso de que el
anterior no tenga éxito. Estos métodos son (ver algoritmo nº 1) la
compresión directa, la compresión arterial y el torniquete.

Algoritmo 1. Cuando
utilizar cada una de las técnicas para detener hemorragias externas
Compresión directa
Consiste en efectuar
una presión en el punto de sangra do.
Para ello utilizaremos
un apósito (gasas, pañuelo...) lo más limpio posible. Efectuar la
presión durante un tiempo mínimo de 10 minutos (de reloj), además de
elevar la extremidad afectada a una altura superior a la del corazón
del accidentado. Transcurrido ese tiempo, se aliviará la presión, pero
NUNCA se quitará el apósito. En caso de éxito se procederá a vendar la
herida y se trasladará al Hospital. (Ver la técnica en la figura 3)

Fig. 3: Compresión
directa.
Este método no se puede
utilizar en el caso de que la hemorragia la produzca una fractura
abierta de un hueso o existan cuerpos enclavados.
Compresión arterial
Cuando falla la
compresión directa, se debe utilizar este segundo método. Es de mayor
aplicación en hemorragias de extremidades, pues en el resto de zonas
no es muy eficaz. Consiste en encontrar la arteria principal del brazo
(A. humeral) o de la pierna (A. femoral) y detener la circulación
sanguínea en esa arteria y sus ramificaciones. Con ello conseguimos
una reducción muy importante (no eliminación) del aporte sanguíneo.
(Ver la técnica en la fig. 4).

Fig. 4: Puntos de
compresión arterial: a) arteria femoral; b) arteria humeral
La arteria humeral
tiene su trayecto por debajo del músculo bíceps del brazo, por lo que
el socorrista comprimirá esta zona con las yemas de los dedos.
La arteria femoral se
comprime a nivel de la ingle o de la cara interna del muslo, para ello
utilizaremos el talón de la mano o bien el puño en caso de comprimir
en el muslo.
La compresión debe
mantenerse hasta la llegada de la ambulancia o el ingreso en urgencias
hospitalarias.
Torniquete
Este método se
utilizará SÓLO en caso de que los de más no sean eficaces y la
hemorragia persista o bien cuando exista más de un accidentado en
situación de emergencia y el socorrista esté solo.
El torniquete produce
una detención de TODA la circulación sanguínea en la extremidad, por
lo que conlleva la falta de oxigenación de los tejidos y la muerte
tisular, formándose toxinas por necrosis y trombos por acumulación
plaquetaria.
Condiciones de
aplicación (ver la zona de colocación en la figura 5)
-
En la raíz del
miembro afectado.
-
Utilizar una banda
ancha (no cinturones, ni cuerdas).
-
Anotar la hora de
colocación.
-
Ejercer presión
controlada. La necesaria para detener la hemorragia.
-
NUNCA lo aflojará el
socorrista.

Fig. 5: Colocación de
un torniquete: a) en la raíz del miembro; b) NUNCA se aflojará
Hemorragias internas
Son aquellas que se
producen en el interior del organismo, sin salir al exterior, por lo
tanto no se ve, pero sí que se puede detectar porque el paciente
presenta signos y síntomas de shock (al igual que el resto de
hemorragias).
Shock
Definiremos al shock
como el conjunto de signos y síntomas consecuentes a la falta o
disminución del aporte sanguíneo a los tejidos, debido a la pérdida de
volumen sanguíneo o al aumento de la capacidad de los vasos.
Esto implica la falta
de oxigenación de los tejidos, por lo que si no se actúa con rapidez
puede derivar en la muerte del accidentado.
Shock hipovolémico
Es el producido por la
pérdida de volumen sanguíneo (pérdida de líquido) y se origina a causa
de hemorragias, quemaduras (lesiones por calor) o por deshidratación
(vómitos y diarreas).
Shock normovolémico
Producido por una
detención de la circulación sanguínea (shock cardiogénico) o bien por
un aumento de la capacidad de los vasos sanguíneos, lo que origina una
pérdida o disminución de la presión necesaria para que la sangre
llegue a oxigenar a los tejidos. Puede ser de varios tipos: shock
séptico, producido por infección (ej. heridas); Shock anafiláctico,
producido por alergias (ej. intoxicaciones, picaduras...); Shock
neurogénico, producido por el dolor (traumatismos en general).
Esto implica que
cualquier lesión, si no se trata convenientemente, puede derivar en un
estado de shock por parte del accidentado. Shock caracterizado por los
siguientes signos y síntomas:
-
Alteración de la
conciencia (no pérdida).
-
Estado ansioso,
nervioso.
-
Pulso rápido y débil,
a excepción del shock medular.
-
Respiración rápida y
superficial.
-
Palidez de mucosas.
-
Sudoración fría y
pegajosa, generalmente en manos, pies, cara y pecho.
Actuación
La actuación debe ir
encaminada a tratar en primer lugar la causa que ha producido el shock,
evidentemente siempre que ello sea posible, pues hay causas que no
podrá tratar el socorrista, como por ejemplo las hemorragias internas.
No obstante, siempre
debe actuar de la siguiente forma:
-
Control de signos
vitales
-
Tratar las lesiones
(si es posible).
-
Aflojar todo aquello
que comprima al accidentado, a fin de facilitar la circulación
sanguínea.
-
Tranquilizar al
herido.
-
Evitar la pérdida de
calor corporal. Taparlo.
-
Colocar al
accidentado estirado con la cabeza más baja que los pies (posición
de trendelenburg) y siempre que sus lesiones lo permitan. (ver
figura 6).

Fig. 6: Posición
alternativa de trendelenburg o anti-shock
-
Evacuarlo
urgentemente, controlando siempre los signos vitales, ya que la
tendencia del shock siempre es a empeorar.
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