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Prévention du risque
dans le laboratoire. Installations, matériel du laboratoire et équipement
Risk prevention in the laboratory. Installations and laboratory
equipment
Redactores:
M. G. Rosell Farrás
Ingeniero Técnico Químico
X. Guardino Solá
Dr. en Ciencias Químicas
E. Gadea Carrera
Licenciado en Ciencias Químicas
CENTRO NACIONAL DE
CONDICIONES DE TRABAJO
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En la
presente NTP, dentro de las acciones para el control del
riesgo y la mejora de las condiciones de trabajo en los
laboratorios, se repasan los riesgos para la salud
relacionados con las diferentes instalaciones, materiales y
equipos de uso más habitual en los laboratorios químicos v
las recomendaciones básicas para su eliminación o reducción.
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Introducción
En el laboratorio, además
de los riesgos intrínsecos de los productos químicos y de los
generados por las operaciones que con ellos se realizan, deben
considerarse también los que tienen su origen en las instalaciones,
material de laboratorio y equipos existentes en el mismo.
El laboratorio dispone
normalmente de una serie de instalaciones o servicios generales de
gas, agua, aire comprimido, vacío, electricidad, etc. de los cuales
el responsable del laboratorio debe tener constancia que cumplen las
normativas de carácter estatal, autonómico o local que les afecten,
que se hallen en buen estado y estén sometidas a un mantenimiento
adecuado que garantice tanto el cumplimiento de la reglamentación
comentada, como un riesgo nulo o escaso de provocar daños al personal
que las utiliza en su trabajo en el laboratorio.
Iluminación
y PVD
La iluminación del
laboratorio debe ser acorde con la exigencia visual de ¡os trabajos
que se realicen en él, que puede llegar a ser muy alta, lo que
implica un nivel de iluminación mínimo de 1000 lux (RD 486/97 sobre
puestos de trabajo), aunque se considera que un nivel de 500 lux
basado en luminarias generales con iluminación de apoyo, es
suficiente para una gran parte de las actividades.
El uso, cada vez más
amplio, de pantallas de visualización de datos (PVD) en los
laboratorios, también debe ser considerado al fijar las necesidades
de iluminación. La reglamentación existente sobre el trabajo con PVD
(RD 488/97) hace referencia a la necesaria coordinación entre su
utilización, su ubicación y los requerimientos generales de
iluminación y la ausencia de reflejos y deslumbramientos.
Ventilación
La ventilación general
del laboratorio permite su acondicionamiento ambiental en cuanto a
necesidades termohigrométricas y la dilución y evacuación de
contaminantes. El adecuado acondicionamiento ambiental del laboratorio
se consigue actuando sobre la temperatura, el índice de ventilación
y la humedad del aire.
El control ambiental
del laboratorio exige dos actuaciones bien diferenciadas: la retirada
de contaminantes y la renovación del aire. Aunque la simple renovación
del aire del ambiente permite hasta un cierto punto controlar el nivel
de contaminación ambiental (disminución de olores y dilución de la
concentración de contaminantes) es incapaz de eliminar eficazmente
los contaminantes generados en el laboratorio.
Si el laboratorio
comparte el sistema de ventilación con otras dependencias, a la
propia dificultad de acondicionar adecuadamente el laboratorio por su
probablemente elevada carga térmica, se añaden otros problemas como
la propagación de un incendio y la dispersión de la contaminación
residual del laboratorio hacia instalaciones anexas. Por todo ello es
recomendable disponer de un sistema de ventilación independiente y
exclusivo del laboratorio.
La norma UNE 100-011-91
recomienda para los laboratorios un aporte de aire exterior de 10 L/s
por persona ó 3 L/s.m2, caudales que deben considerarse mínimos
a efectos de ventilación y máximos a efectos de ahorro de energía y
siempre que el aire alcance toda la zona ocupada. Debe tenerse en
cuenta también que el caudal de aire exterior está a su vez
determinado por el funcionamiento de las vitrinas del laboratorio,
cuyo uso constituye el sistema más eficaz para eliminar la
contaminación química y biológica generada por la actividad del
laboratorio.
Todas las operaciones
con riesgo en las que se manipulen productos peligrosos deben llevarse
a cabo en vitrinas de laboratorio que, a su vez, deben ser adecuadas a
los productos que se manipulen (ácidos, corrosivos, radiactivos,
etc.) y a las operaciones a realizar (extracciones, baños,
destilaciones, etc.). Su diseño, instalación y utilización debe ser
tal que permita un control ambiental eficaz de la concentración de
las sustancias que se estén manipulando. Requisitos para su correcta
instalación, funcionamiento y uso se detallan en la norma BS 7258
Laboratory fume cupboards part 1, de 1994, y en los Cahiers de notes
documentaires nº 160 Sorbonnes de laboratoire, de 1995.
Los riesgos asociados a
la ventilación del laboratorio se pueden resumir en:
-
Contaminación
ambiental residual y olores.
-
Elevadas
concentraciones ambientales generadas por derrames, vertidos y
fugas de gases.
-
Productos
peligrosos que pasen a la atmósfera cuando se manipulan y se
realizan operaciones con ellos.
La prevención adecuada
frente a estos riesgos es:
-
Ventilación del
laboratorio eficaz, independiente del resto de las dependencias.
-
Mantenimiento del
laboratorio en depresión respecto a las zonas colindantes.
-
Circulación del
aire del lugar menos contaminado al más contaminado.
-
Extracción
localizada mediante vitrinas de laboratorio.
-
Ventilación de
emergencia.
Material
de vidrio
Es un elemento
fundamental en el trabajo de laboratorio ya que presenta una serie de
ventajas: transparencia, manejabilidad, facilidad de diseño y
sencillez en la preparación de montajes, permitiendo, además, su
moldeabilidad por calentamiento y la fabricación de piezas a medida.
Los riesgos asociados a
la utilización del material de vidrio en el laboratorio son:
-
Cortes o heridas
producidos por rotura del material de vidrio debido a su
fragilidad mecánica, térmica, cambios bruscos de temperatura o
presión interna.
-
Cortes o heridas
como consecuencia del proceso de apertura de ampollas selladas,
frascos con tapón esmerilado, llaves de paso, conectores etc.,
que se hayan obturado.
-
Explosión, implosión
e incendio por rotura del material de vidrio en operaciones
realizadas a presión o al vacío.
Las medidas de prevención
adecuadas frente a estos riesgos son:
-
Examinar el estado
de las piezas antes de utilizarlas y desechar las que presenten el
más mínimo defecto.
-
Desechar el
material que haya sufrido un golpe de cierta consistencia, aunque
no se observen grietas o fracturas.
-
Efectuar los
montajes para las diferentes operaciones (reflujos, destilaciones
ambientales y al vacío, reacciones con adición y agitación,
endo y exotérmicas, etc.) con especial cuidado, evitando que
queden tensionados, empleando soportes y abrazaderas adecuados y
fijando todas las piezas según la función a realizar.
-
No calentar
directamente el vidrio a la llama; interponer un material capaz de
difundir el calor (p.e., una rejilla metálica).
-
Introducir de forma
progresiva y lentamente los balones de vidrio en los baños
calientes.
-
Utilizar aire
comprimido a presiones bajas (0,1 bar) para secar los balones.
-
Evitar que las
piezas queden atascadas colocando una capa fina de grasa de
silicona entre las superficies de vidrio y utilizando siempre que
sea posible tapones de plástico.
-
Para el desatascado
de piezas deben utilizarse guantes espesos y protección facial o
bien realizar la operación bajo campana con pantalla protectora.
Si el recipiente a manipular contiene líquido, debe llevarse a
cabo la apertura sobre un contenedor de material compatible, y si
se trata de líquidos de punto de ebullición inferior a la
temperatura ambiente, debe enfriarse el recipiente antes de
realizar la operación.
Instalación
eléctrica - Aparatos eléctricos
La instalación eléctrica
del laboratorio debe estar diseñada en el proyecto de obra de acuerdo
con el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) y en función
de sus líneas de trabajo, del tipo de instrumental utilizado y
teniendo en cuenta las futuras necesidades del laboratorio. Este
aspecto debe ser contemplado en todas las modificaciones que se
realicen. Por otro lado, la incorporación de nuevo instrumental debe
tener en cuenta sus requerimientos eléctricos.
Los conductores deben
estar protegidos a lo largo de su recorrido y su sección debe ser
suficiente para evitar caídas de tensión y calentamientos. Las tomas
de corriente para usos generales deben estar en número suficiente y
convenientemente distribuidas con el fin de evitar instalaciones
provisionales.
En los locales o zonas
donde se trabaje con líquidos inflamables la instalación eléctrica
ha de ser de seguridad aumentada o antideflagrante y debe cumplir las
normas específicas del REBT MIE-BTO26 sobre Prescripciones
Particulares para las Instalaciones de Locales con Riesgo de Incendio
y Explosión.
De entre los distintos
aparatos que tienen conexión eléctrica, es recomendable disponer de
líneas específicas para los equipos de alto consumo.
Los riesgos asociados a
la utilización de instrumental eléctrico son:
-
Electrocución por
contacto directo o indirecto, generado por todo aparato que tenga
conexión eléctrica.
-
Inflamación o
explosión de vapores inflamables por chispas o calentamiento del
aparato eléctrico.
Los consejos para la
prevención de estos riesgos son:
-
Disponer de un
cuadro general, preferiblemente en cada unidad de laboratorio, con
diferenciales y automáticos.
-
Disponer de
interruptor diferencia¡ adecuado, toma de tierra eficaz e
interruptor automático de tensión (magnetotérmico).
-
Distribución con
protección (automático omnipolar) en cabeza de derivación.
-
Instalar la fuerza
y la iluminación por separado, con interruptores.
-
Emplear
instalaciones entubadas, siendo las > 750 V, rígidas.
-
Aplicación del código
de colores y grosores.
-
No emplear de modo
permanente alargaderas y multiconectores (ladrones).
-
Mantener las
distancias al suelo según las características del local.
-
Usar circuitos
específicos para aparatos especiales.
-
En áreas
especiales (húmedas y laboratorios de prácticas) emplear bajo
voltaje (24 V), estancos, tapas, etc. Emplear seguridad aumentada
para el trabajo de manera permanente con inflamables.
-
Efectuar el
mantenimiento adecuado y realizar inspecciones y comprobaciones
periódicas.
Frigoríficos
Deben emplearse frigoríficos
de seguridad aumentada cuando se guarden en su interior sustancias que
puedan presentar peligro de inflamación o explosión y
antideflagrantes cuando el frigorífico esté, además, situado en un
área con atmósfera inflamable. Aunque en general no es recomendable,
sólo pueden utilizarse frigoríficos domésticos para guardar
productos inertes.
Los frigoríficos
presentan riesgos de incendio y explosión/deflagración, cuando se
guardan en su interior productos que pueden desprender vapores
inflamables si los frascos que los contienen no están bien cerrados
(ocurre a menudo) o tiene lugar un fallo de corriente que pueda
producir un recalentamiento de algún producto o propiciar la explosión
de algún recipiente. Cualquier chispa del motor (no antiexplosivo)
del frigorífico puede producir un incendio o explosión si hay
vapores inflamables en el ambiente del laboratorio en que se halla
ubicado.
Para la prevención de
estos riesgos:
-
Emplear frigoríficos
de seguridad aumentada que no dispongan de instalación eléctrica
interior y, preferiblemente, los especialmente preparados para
guardar productos inflamables que estén homologados
(EEX/d/2C/T6).
-
No guardar
recipientes abiertos o mal tapados en el frigorífico.
-
Utilizar
recipientes capaces de resistir la sobrepresión interna en caso
de recalentamiento accidental.
-
Controlar de modo
permanente la temperatura interior del frigorífico.
Aparatos
con llama
El trabajo con llama
abierta genera riesgos de incendio y explosión por la presencia de
gases comburentes o combustibles, o de productos inflamables en el
ambiente próximo donde se utilizan.
Para la prevención de
estos riesgos son acciones adecuadas:
-
Suprimir la llama o
la sustancia inflamable, aislándolas, o garantizar una ventilación
suficiente para que no se alcance jamás el límite inferior de
inflamabilidad.
-
Calentar los líquidos
inflamables mediante sistemas que trabajen a una temperatura
inferior a la de autoignición (p.e., baño maría).
-
Utilizar equipos
con dispositivo de seguridad que permita interrumpir el suministro
de gases en caso de anomalía.
-
Mantenimiento
adecuado de la instalación de gas.
Baños
calientes y otros dispositivos de calefacción
Los principales riesgos
que presentan son quemaduras térmicas, rotura de recipientes de
vidrio ordinario con desprendimiento de vapores, vuelcos, vertidos,
emisión incontrolada de humos en los baños de aceite y generación
de calor y humedad ambiental en los baños de agua.
También es importante
el riesgo de contacto eléctrico indirecto por envejecimiento del
material.
Para prevenir estos
riesgos las principales acciones a tomar son:
-
No llenar
completamente el baño hasta el borde.
-
Asegurar su
estabilidad con ayuda de soportes.
-
No introducir
recipientes de vidrio ordinario en el baño, utilizar vidrio tipo
Pyrex.
-
Disponer de un
termostato de seguridad para limitar la temperatura.
-
Utilizar
dispositivos aislantes térmicos que no contengan amianto.
-
Cuando su uso sea
continuado, disponer de extracción localizada.
-
Llevar a cabo un
mantenimiento preventivo con revisiones periódicas, que deben
aumentar de frecuencia con el uso y la antigüedad del
dispositivo. Prestar especial atención a las conexiones eléctricas.
Baños
fríos
Normalmente, los
contactos puntuales y poco intensos con el líquido refrigerante no
producen daños ya que la evaporación es instantánea, pero un
contacto prolongado es peligroso. Los principales riesgos que
presentan son: quemaduras por frío y desprendimiento de vapores.
También hay que tener en cuenta que si se emplean para el control de
reacciones exotérmicas, cualquier incidente que anule su función
puede generar un incendio, una explosión o la emisión de sustancias
tóxicas al ambiente.
Son normas generales
para la prevención de estos riesgos:
-
No introducir las
manos sin guantes protectores en el baño frío.
-
Manipular la nieve
carbónica con la ayuda de pinzas y guantes térmicos.
-
Introducir los
recipientes en el baño frío lentamente con el fin de evitar una
ebullición brusca del líquido refrigerante.
-
Emplear los baños
de acetona con nieve carbónica preferiblemente en la vitrina.
Refrigerantes
Los refrigerantes
funcionan normalmente con circulación de agua corriente a través de
conexiones mediante tubos flexibles, aunque en algunos casos se emplea
un circuito cerrado, con enfriamiento del agua en un baño
refrigerado.
Los riesgos más
habituales en el uso de refrigerantes son: rotura interna con entrada
de agua en el medio de reacción que puede provocar incendio, explosión
o emisión de productos tóxicos, fuga de vapores por corte en el
suministro de agua e inundación en el caso de desconexión del tubo.
Disponer de un sistema
de seguridad que interrumpa el aporte de calor en caso de que se corte
el suministro de agua, asegurarse de que los tubos están bien
sujetos, y renovarlos periódicamente, son medidas eficaces para la
prevención de los riesgos mencionados.
Estufas
Presentan riesgos de
explosión, incendio e intoxicación si se desprenden vapores
inflamables en la estufa, de sobrecalentamiento si se produce un fallo
en el termostato y de contacto eléctrico indirecto.
El control del riesgo
en la utilización de las estufas se basa en las siguientes
recomendaciones:
-
Si se utiliza una
estufa para evaporar líquidos volátiles debe disponerse de un
sistema de extracción y retención por filtrado o por condensación
de los vapores producidos. Si los vapores que se desprenden son
inflamables, es recomendable emplear estufas de seguridad
aumentada o con instalación antideflagrante.
-
Emplear estufas con
sistemas de seguridad de control de temperaturas (doble
termostato, por ejemplo).
-
Efectuar un
mantenimiento adecuado, comprobando además la ausencia de
corrientes de fuga por envejecimiento del material y correcto
estado de la toma de tierra.
Botellas
e instalación de gases
En el laboratorio se
suelen utilizar gases a presión suministrados a través de una
instalación fija o directamente de la botella (bombona). En ambos
casos hay que observar determinadas precauciones y disponer de un
protocolo de utilización. Las posibles situaciones de fugas e
incendios deben estar contempladas en el plan de emergencia del
laboratorio. La utilización de botellas, aún disponiendo de
instalación de gases fija, es relativamente corriente.
Son situaciones de
riesgo características en el empleo de gases a presión, disueltos o
licuados:
-
Caída de la
botella.
-
Intoxicación en
caso de fuga de un gas tóxico, irritante o corrosivo de una
botella o de la instalación.
-
Fuga de un gas
explosivo.
-
Fuga de un gas
inerte.
-
Incendio en la boca
de una botella de un gas inflamable.
Control del riesgo:
-
Mantener las
botellas fijas sujetándolas con una cadena a un soporte sólido.
-
Disponer de un plan
de actuación para casos de fugas e incendio en la boca de la
botella.
-
Observar las
precauciones adecuadas a las características del gas
manipulado.
Autoclave
Riesgo:
Control del riesgo:
-
Asegurarse
documentalmente (homologación, certificación) de que el
autoclave resiste la presión a la que tiene que trabajar.
-
Debe estar equipado
con un manómetro.
-
Los autoclaves que
trabajan a presiones muy elevadas deben estar ubicados en locales
preparados para el riesgo de explosión.
-
El aumento de presión
debe ser progresivo, así como la descompresión.
Centrífugas
Riesgos:
-
Rotura del rotor.
-
Heridas en caso de
contacto con la parte giratoria.
-
Explosión por una
atmósfera inflamable.
-
Formación de
bioaerosoles.
Control del riesgo:
-
Repartir la carga
simétricamente.
-
La centrífuga debe
llevar un mecanismo de seguridad de tal manera que no pueda
ponerse en marcha si la tapa no está bien cerrada e impidiendo su
apertura sí el rotor está en movimiento.
-
Disponer de un
procedimiento de actuación para el caso de roturas y/o formación
de bioaerosoles.
Pipetas
Riesgos:
Control del riesgo:
-
Prohibir pipetear
con la boca.
-
Utilizar siempre
guantes impermeables al producto manipulado.
-
Utilizar bombas de
aspiración manual de caucho o cremallera que se adapten bien a
las pipetas a utilizar.
-
Para algunas
aplicaciones y reactivos es recomendable utilizar un dispensador
automático de manera permanente.
Instrumental
analítico
Cromatógrafo
de gases
El cromatógrafo de
gases suele trabajar a temperaturas elevadas, a veces cíclicamente, y
puede producir un cierto nivel de contaminación ambiental cuando se
trabaja con detectores no destructivos.
Riesgos:
-
Disconfort por el
calor desprendido por el aparato.
-
Quemaduras térmicas
al realizar algunas operaciones en el detector, la columna o el
inyector.
-
Contaminación
ambiental.
-
Pinchazos en la
manipulación de jeringas.
-
Fugas de gases
inflamables, especialmente hidrógeno.
-
Contactos eléctricos
indirectos en aparatos antiguos.
Control del riesgo:
-
Disponer de un
sistema de ventilación adecuado para disipar el calor producido
por los aparatos.
-
Utilizar guantes
resistentes al calor cuando se realicen manipulaciones en zonas
calientes.
-
Conectar la salida
del divisor de flujo del inyector de capilares y de los detectores
no destructivos al exterior.
-
Adecuado
mantenimiento preventivo.
La mayor parte de estas
instrucciones son extensivas a los espectrómetros de masas,
tanto si utilizan la cromatografía de gases como fase previa o no.
Cromatógrafo
de líquidos de alta resolución (HPLC)
Riesgos:
Control del riesgo:
-
Manipular los
eluyentes adecuadamente, empleando guantes si existe posibilidad
de contacto dérmico en las operaciones de trasvase.
-
Emplear material de
vidrio resistente en el tratamiento previo del eluyente,
especialmente en las operaciones al vacío.
Espectrofotómetro
de absorción atómica
Riesgos:
-
Quemaduras químicas
en la manipulación de ácidos concentrados empleados en el
tratamiento previo (digestión) de las muestras a analizar.
-
Desprendimiento de
vapores irritantes y corrosivos.
-
Quemaduras térmicas
con la llama, horno de grafito y zonas calientes en general.
-
Fugas de gases:
acetileno y otros.
-
Posible formación
de hidrógeno cuando se utiliza el sistema de generación de
hidruros.
-
Radiaciones UV.
Control del riesgo:
-
Realizar las
digestiones ácidas en vitrinas.
-
Utilizar guantes,
gafas y equipos de protección personal adecuados.
-
Sistema de extracción
sobre la llama o horno de grafito.
-
Buena ventilación
general cuando se trabaja con el generador de hidruros.
-
Tomar las
precauciones adecuadas para trabajar con acetileno.
-
No mirar
directamente a la llama ni a las fuentes de emisión (lámparas).
Espectrofotómetro
UV-visible e infrarrojo, fluorímetro, balanza, pHmetro, polarógrafo
y otros aparatos de electroanálisis, autoanalizadores, microscopios,
agitadores, etc.
Los riesgos asociables
a esta instrumentación son básicamente de contacto eléctrico,
quemadura térmica si hay zonas calientes, formación de ozono cuando
se utilizan lámparas o radiaciones a determinadas longitudes de onda,
etc.
Los procedimientos para
reducir los riesgos existentes en la instrumentación se basan de una
manera general en:
-
Instalación
adecuada.
-
Mantenimiento
preventivo eficaz.
-
Instrucciones de
uso y procedimientos normalizados de trabajo con las adecuadas
instrucciones de seguridad que contemplen la especificidad de cada
técnica. Por ejemplo: en el caso de la electroforesis a alto
voltaje debe prestarse especial atención al riesgo eléctrico, en
la cromatografía de capa fina al riesgo de cortes con los bordes
de las placas, al riesgo de golpes en los aparatos con partes móviles
(tener especial cuidado con la robotización de los laboratorios
de análisis clínicos), al de contacto con los reactivos (riesgo
químico) empleados en los autoana ¡izado res y con las muestras
(riesgo biológico), etc.
Instalaciones
de rayos láser
Existen diferentes
tipos de láseres debido a los amplios intervalos de longitud de onda,
potencia y energía en los que se aplica este tipo de energía y a las
características de emisión, ya sea continua o en impulsos. Según su
nivel de peligrosidad se clasifican en cuatro clases
(UNE-EN-60825:93).
Los efectos directos más
importantes son la lesión en el ojo, sobre la cornea, el cristalino o
la retina, y quemaduras cutáneas. Otros riesgos a tener en cuenta
son:
-
Contaminación
atmosférica producida por el material vaporizado por el láser.
-
Radiación
colateral producida por la radiación UV o la radiación Visible y
de IR próximo asociadas a los sistemas de bombeo.
-
Utilización de
corriente de alta tensión (> 1 KV).
Para la prevención de
los riesgos relacionados con las instalaciones que emplean láseres,
además de señalizarse la zona, debe tenerse en cuenta que la norma
UNE EN 60825:93, que establece la clasificación de los aparatos láser
y determina las medidas de seguridad. La seguridad eléctrica de los láseres
está recogida en la norma CEI 820.
Instalaciones
de radiaciones ionizantes
El riesgo de exposición
a radiaciones ionizantes en los laboratorios tiene su origen en el
empleo de fuentes radiactivas (RIA) y generadores de radiaciones
ionizantes (espectrometría de difracción y fluorescencia de rayos
X), estando perfectamente reglamentada su utilización y protección
frente a las mismas (D 2869/1972 y RD 53/1992). Todo laboratorio en
que se utilizan o manipulan generadores de radiaciones ionizantes o
fuentes radiactivas constituye una instalación radiactiva a no ser
que las fuentes estén encapsuladas y los equipos homologados, como
ocurre con los detectores ECD empleados en cromatografía de gases.
Todo ello conlleva una autorización de puesta en marcha que implica
el cumplimiento de ciertos requisitos y obligaciones, como las
inspecciones periódicas, la existencia de supervisor y operadores de
la instalación, diario de operaciones, etc. que, en si mismos,
constituyen un plan de prevención.
Los riesgos se pueden
resumir en:
-
Irradiación: No
hay contacto directo con la fuente; puede ser interna o externa.
-
Contaminación: Hay
contacto directo con la fuente, la cual puede estar depositada
sobre una superficie o bien dispersa en el ambiente; el riesgo
puede ser por inhalación, ingestión o contacto con la piel.
El control del riesgo,
en consecuencia, está en relación con el tipo de riesgo.
General
de la instalación
-
Señalización del
área y control de acceso.
-
Dosimetría
individual y ambiental.
-
Observancia de los
límites anuales de dosis.
-
Vigilancia médica.
-
Existencia de un
plan de emergencia y evacuación.
Irradiación
-
Distancia a la
fuente; la dosis disminuye con la distancia.
-
Tiempo; a menor
tiempo, menor exposición.
-
Apantallamiento,
estructural y en los equipos. Blindajes y empleo de equipos
homologados.
Contaminación
(fuentes no encapsuladas)
-
Superficies de
trabajo lisas por su fácil descontaminación.
-
Trabajo sobre
bandejas recubiertas de absorbente para evitar la dispersión del
radionucleido.
-
En el caso de
productos volátiles, trabajo en vitrinas provistas de sistema de
extracción con filtros eficaces que impidan el paso del
radionucleido al ambiente.
-
Utilización de
equipos y prendas de protección adecuadas.
-
No permanecer con
ropa de calle en el área radiactiva.
-
No comer, beber,
fumar ni aplicarse cosméticos en el laboratorio.
-
Disponer de un plan
de gestión de residuos específico y diferenciado con
contenedores especiales. Todo el material contaminado, ropa y
equipos de protección debe considerarse como residuo radiactivo a
no ser que se descontaminen.
-
Considerar otros
riesgos existentes en la zona en relación con los productos
utilizados.
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