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La utilización cada vez más extendida de
la telefonía móvil ha llevado a la preocupación en tres
aspectos relativos a la salud y seguridad de las personas en los
lugares de trabajo:
1
Los efectos del campo electromagnético en la cabeza
y las manos del usuario, lo que se denomina habitualmente
efectos biológicos.
2
Los efectos posibles sobre marcapasos y otros implantes
activos. Se trata de un problema de compatibilidad electromagnética
(CEM) relativa a dispositivos médicos.
3
Los efectos sobre los sistemas electrónicos que dirigen
máquinas y procesos industriales y sobre los dispositivos de seguridad
de máquinas. Se trata de un problema de la C.E.M entre teléfonos
móviles y dichos sistemas. El efecto perturbador produce fallos
en la industria y por eso se prohibe, a veces el uso del móvil donde
existen sistemas electrónicos.
Los resultados permiten conocer la
intensidad de campo y distribución del campo eléctrico que caracteriza
al campo electromagnético disponiendo de un elemento de respuesta a
las preocupaciones de seguridad y salud.
Las mediciones se realizan a diferentes
distancias de la antena del móvil:
·
A 2, 5 y 10 cm del lado del teclado, son los que separan el
móvil de la cabeza del usuario con la preocupación de los efectos
biológicos.
·
A 10 cm, 1, 2, 3 metros del lado reverso del móvil (espalda)
dichas distancias son las que separan al móvil de un sistema
electrónico que puede ser perturbado. Es decir, los riesgos de C.E.M
(Compatibilidad electromagnética).
Las normas actualmente utilizadas
en Europa para la telefonía móvil son las normas GSM 900 (Global
System for Movil Communications) y DCS y se obtuvieron las siguientes
conclusiones:
1
Las mediciones efectuadas a proximidad de la fuente,
es decir a menos de 10 cm son dudosas. Es probable que la
intensidad del campo eléctrico sea superior por lo que deberían
realizarse estudios más completos.
2
Los valores obtenidos a partir de 10 cm son similares a
los obtenidos por otros estudios.
3
La comparación de los niveles medidos con los valores
límites recomendados por la norma experimental ENV 50166-2 (Exposición
humana a campos electromagnéticos de altas frecuencias 10 Khz a 30
Ghz) debe realizarse teniendo en cuenta la naturaleza impulsiva
de la señal y su posible extrapolación mediante curvas teóricas.
4
Las medidas realizadas sin usuario, completadas por una
modelización numérica, permiten determinar más fielmente la energía
absorbida por el método calorimétrico y/o a partir de la intensidad
del campo eléctrico.
5
La medición ha demostrado que es posible diseñar un
móvil diferente, sin antena exterior cuya directividad permite
atenuar el nivel de exposición del usuario.
6
Las medidas efectuadas a mayor distancia muestran que la
intensidad del campo es suficiente para perturbar los sistemas
electrónicos. Esta capacidad es todavía mayor teniendo en cuenta el
carácter de impulso de la señal.
No esimposible, por ello, el encontrar
casos de disfuncionamiento de sistemas electrónicos a causa de
perturbaciones que tienen su origen en los teléfonos móviles, ya que
estos aparatos están a menudo en entornos industriales con
implantación de sistemas electrónicos.
Teniendo en cuenta los resultados de las
mediciones, una solución consistiría en evitar la utilización del
teléfono portátil a menos de tres metros, por ejemplo, de
sistemas que deberían satisfacer el nivel de inmunidad establecido por
las normas.
De cualquier forma, sería pertinente
estudiar más a fondo este fenómeno cuando se trata de sistemas
electrónicos relacionados con la seguridad de las personas
(tales como detectores de gases, centrales de incendio, etc.).
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